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Tiempo real

Los productos mexicanos tienen la mala suerte de inspirar la condecendencia del público. Si es de bajo presupuesto, la economía tiene la culpa. Si es de alto presupuesto, es buena pero Estados Unidos llega a quitarle terreno. Si tiene a X o Y actor, está bien para ser mexicano. Una mala costumbre que entierra el débil medio cinematográfico.

En el caso de Tiempo real, sus realizadores se adelantan a este hecho y ponen en bandeja de plata la forma ideal de crear esta indulgencia: un reconocimiento mundial, un record guinness. Tal record nos dice que es la "Primera película de una toma en la historia del cine"

La cinta parte del hecho que México enfrenta un terrible problema de corrupción, originado por la codicia más elemental que otorga el dinero, y sus consecuencias (mayor poder adquisitivo, mejor estilo de vida, un staus envidiable) Es así que Fabrizio Prada, guionista y director, se plantea grabar (la filmación es exclusiva cuando se utiliza una cinta tradicional) en formato digital, la historia de un grupo de individuos que roba un almacén y huye con el motín. El dinero, como detonante de la acción, hace que estos hombres se traicionen, se escuden en la ley del más fuerte y cometan actos como matar.

Una anécdota actual, que se pudiera antojar, pero que termina superditada a sus errores. En primer lugar el guión no es lo suficientemente sólido para envolver al espectador en la trama. ¿Por qué no es sólido? La historia se llena de tópicos, que si bien son reflejo de nuestra realidad, en el ámbito cinematográfico deben tener una pincelada de ficción, ese elemento que juegue con nuestra percepción. Los diálogos (en especial los de la primera parte) son chocantes, mal planteados, forzados a introducir a los personajes (el malo, el menos malo y el que es malo, pero a veces, por poner un ejemplo) y que acaban por ser una farsa, cuando el género requiere drama. La narración es lineal (tiene una introducción, un desarrollo, el clímax y su resolución) que no llega a formar un conjunto sino que se fragmenta en un inicio aburrido, un desarrollo que por momentos se nota interesante y en otros muy lento, un clímax que no logra tener tal etiqueta, y un final o resolución que, aunque de cierta forma inesperado, no corresponde al ritmo que en los minutos anteriores se llevaba.

Las actuaciones, en su mayoría, son lo que llamamos "acartonadas" Los actores que participan vienen del ambiente teatral, que presenta una responsabilidad para moldear las reglas de una actuación en vivo, con los lineamientos y el formato que el cine impone a la interpretación. En este caso Prada falla en casi toda la cinta. Es uno de los casos en que la dirección (o la ausencia de ella) se nota demasiado.

Al ser ópera prima, se tiende a "comprender" (la famosa indulgencia mexicana, como decía antes) los fallos y a minorizarlos. La cuestión técnica en Tiempo real presenta una dicotomía: mientras que la fotografía es más un ensayo de escuela que un serio compromiso profesional; el sonido se revela como de primer nivel, con una claridad y diseño bien pensados.

En resumen, Tiempo real adolece de muchas partes esenciales con las que debe contar una película que se vanagloria de un record muy vago y que no contribuye. Si Fabrizio Prada desea continuar en el cine, debe plantear su próximo proyecto con mucho más cuidado, tacto y humildad. Anteponer el fondo a la forma, aunque no sea innovador esto pero si más enriquecedor.

links: sitio oficial de la película / ficha técnica

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